El estrecho de Magallanes es un paso marítimo localizado en el extremo sur de Sudamérica, entre la Patagonia, la Isla Grande de Tierra del Fuego y gran cantidad de islas que quedan al oeste de ésta hacia el océano Pacífico.

Es el paso natural de mayor importancia entre los océanos Pacífico y Atlántico.

De acuerdo a la Organización Hidrográfica Internacional, su boca oriental está determinada por la línea que une el cabo Vírgenes con el cabo del Espíritu Santo. Este límite no ha sido aceptado ni por Argentina ni por Chile, que firmaron el Tratado de 1984 estableciendo en su artículo 10 que la boca oriental está determinada por la línea que une la punta Dungeness con el cabo Espíritu Santo, considerándolo íntegramente dentro de la jurisdicción de Chile, en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.

De acuerdo con los tratados argentino-chilenos de 1881 y 1984, el acceso por su boca oriental y la navegación del mismo se encuentra asegurada a los buques de todas las banderas en todo tiempo y circunstancia.

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón llegó a América, pero hasta su muerte estuvo convencido que había arribado a las Indias Orientales.

Américo Vespucio, en 1503 publicó sus “cartas de viaje” en las que aseguraba que las tierras descubiertas por Colón eran un Mundus Novus, como proponía llamarlas.

En 1507 el cosmógrafo Martín Waldseemüller, después de leer las cartas de Vespucio, publicó un mapa titulado Universalis Cosmographia al que acompañaba un tratado de Mathias Ringmann y otros, la Introducción a la Cosmografía de gran difusión científica. Tanto en el libro como en el mapa y en un globo terráqueo presentado en la misma fecha se incluían las nuevas tierras a las que, en homenaje al que consideraban su descubridor, denominaban América. Años después el cartógrafo reconoció su error y se retractó en un nuevo mapa publicado en 1513, pero el nombre ya se había generalizado.

En 1513, Vasco Núñez de Balboa descubrió un gran océano al que llamó mar del Sur. Este descubrimiento confirmó la tesis del Mundus Novus de Vespucio y desató en Europa, especialmente en España, las ansias de hallar una nueva ruta marítima hacia las islas de las especias navegando hacia el oeste, pasando a través del nuevo mundo pues, según el Tratado de Tordesillas, España tenía la posesión de las tierras occidentales de América por lo que necesitaba encontrar una ruta hacia ellas evitando la del cabo de Buena Esperanza que quedaba bajo el dominio de Portugal.

Fernão de Magelhães, marino portugués, fue humillado por el rey de Portugal, por lo que decidió ofrecer sus servicios al rey de España. Para ello se trasladó a Sevilla donde se hizo súbdito del monarca español pasando a llamarse Hernando de Magallanes como se le conocería en el futuro.

Hernando de Magallanes y su socio Ruy Faleiro fueron los primeros en intentar encontrar la ruta. Ofrecieron al joven monarca Carlos I de España, futuro Carlos V de Alemania, encontrar un paso que, uniendo el Atlántico con el Mar del Sur, les permitiría llegar a las islas Molucas, conocidas como islas de la Especiería, navegando hacia el oeste. Magallanes recibió el apoyo económico del Rey y del acaudalado financista Cristóbal de Haro. Haro pondría las naves y el monarca el armamento y provisiones. Haro contribuiría con 3/4 del costo y el Rey con el 1/4 restante.

El 22 de marzo de 1518 se oficializó en Valladolid la expedición, nombrándose a Hernando de Magallanes capitán general de la flota y gobernador de todas las tierras que encontrara. En esta se acordaron los privilegios que tendrían Magallanes y Faleiro y se estableció que la armada a organizarse pasaría a conocerse como “de las Molucas”. La Armada de las Molucas, compuesta por 5 naves, zarpó de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519.

Las naves eran: la Trinidad, de 100 a 110 toneles, nave capitana al mando de Magallanes; la San Antonio, de 120 toneles, al mando de Juan de Cartagena; la Concepción, de 90 toneles, capitaneada por Gaspar de Quezada y con Juan Sebastián Elcano como contramaestre; la Victoria, de 85 toneles, comandada por Luis de Mendoza, y la Santiago mandada por Juan Rodríguez Serrano. La dotación estaba formada por 239 hombres, desde el capitán general al último marinero. En Canarias y Brasil se agregaron más tripulantes hasta llegar a 265. La mayoría de ellos nunca más regresaría a España.

Hicieron escala en la isla Tenerife (Canarias), Recife y Río de Janeiro donde recalaron el 13 de diciembre del mismo año.

A comienzos de 1520, recorrieron el litoral oriental de Sudamérica. Al llegar a la desembocadura del Río de la Plata en la vieja colonia de “Santa Maria de los Buenos Aires”, Magallanes creyó que había hallado el paso hacia el Mar del Sur, pero al internarse en este notó que sólo se trataba de un inmenso caudal de agua dulce.

Continuó navegando hacia sur y el 31 de marzo de 1520 recaló a una gran bahía a la que llamó San Julián. Ordenó el desembarco para invernar por espacio de cinco meses. Durante esta estadía la nave Santiago naufragó y se produjeron motines dirigidos por los capitanes de las naves. Antonio Pigafetta, cronista de este viaje escribió:

Los traidores eran Juan de Cartagena, veedor de la escuadra; Luis de Mendoza, tesorero; Antonio Coca, contador; y Gaspar de Quezada. El complot fue descubierto: el primero fue descuartizado y el segundo apuñalado. Se perdonó a Gaspar de Quezada, que algunos días después meditó una nueva traición. Entonces, el capitán general, que no se atrevió a quitarle la vida porque había sido nombrado capitán por el mismo emperador, le expulsó de la escuadra y le abandono en la tierra de los patagones con un sacerdote, su cómplice.

Antonio Pigafetta

También ha de conocerse que Magallanes indultó a Juan Sebastián de Elcano perdonándole la vida por haberse unido a los amotinados. Aquí tomaron contacto con los aborígenes de “estatura gigantesca” llegándole ellos un poco más allá de la cintura. Eran hombres blancos de pelo y muy fuertes de musculatura a los que Magallanes llamó “Patagão”, (Pie grande), patagones, y a la región, Patagonia.

El 21 de octubre de 1520 descubrió un cabo detrás del cual se divisaba una gran entrada de mar. Al cabo lo bautizó como de las Once mil Vírgenes. El 1 de noviembre de 1520, luego de explorar la entrada de mar, Magallanes entró al estrecho al que llamó de Todos los Santos ya que ese día la iglesia católica celebraba esa festividad.

Al navegarlo, contempló en la ribera sur grandes fogatas que desprendían mucho humo, las cuales se producían por la cantidad inmensa de gas natural que emanaba en esa zona a la que los indios habían prendido fuego en algún momento para hacer sus rituales mágicos. La bautizó como Tierra de los Fuegos. En los primeros días de noviembre la San Antonio desertó, regresando a España, quedando sólo 3 naves en la expedición.

Pasado el golfo que le sirve de boca oriental, la escuadrilla se internó resueltamente en las primeras angosturas del canal, siguiendo siempre el mismo rumbo, el este-sur, hasta llegar a una espaciosa ensenada cerca de la cual se levantaban varias islas. Era ésta la Bahía San Bartolomé. En este punto, la naturaleza de aquellos canales cambiaba de aspecto. Hasta allí, el paisaje que se había presentado a la vista de los exploradores era triste y pobre. Extendidas playas de arena batidas por un viento frío, eminencias de poca altura, desprovistas de árboles y con una miserable vegetación herbácea, rocas áridas y peladas, y un cielo limpio y seco, fue todo lo que vieron en la primera parte del estrecho. Desde que pasaron la segunda angostura, el paisaje cambiaba como por encanto. Montañas más elevadas, con cimas cubiertas de nieve y con un suelo humedecido por lluvias frecuentes, ostentaban una lujosa vegetación de árboles y yerbas. Este cambio de paisaje causó una agradable sorpresa a los viajeros que acababan de pasar muchos meses en las estériles regiones de la costa oriental.

Desde la bahía en que había fondeado Magallanes, la costa cambiaba violentamente de dirección, dirigiéndose en línea recta hacia el sur. Este rumbo tomaron los expedicionarios; pero a poco andar hallaron el estrecho dividido en dos canales por la interposición de tierras montañosas. Magallanes mandó que dos de sus naves entraran por el camino al oriente, mientras él seguía avanzando por el otro canal con el resto de su escuadrilla. Las dos divisiones quedaron en reunirse en el punto en que se abren esos dos canales. Esta medida de precaución traería a Magallanes una de sus mayores dificultades.

Magallanes, recorrió la prolongación de la costa de la península de Brunswick, hasta el cabo Froward observando allí que el estrecho tomaba una dirección hacia el noroeste y esperó durante cinco días mientras las otras dos naves exploraban el canal oriental sin encontrarle salida. Una de ellas, que había avanzado menos en este reconocimiento, dio luego la vuelta a reunirse con el jefe expedicionario. La otra, denominada San Antonio, había ido más lejos todavía. Al tercer día (8 de noviembre) regresó de su exploración, pero no halló a Magallanes en el punto de reunión. Mandaba esta nave el capitán Álvaro de Mezquita, primo hermano de Magallanes y hombre de toda su confianza. Por desgracia, estaba embarcado también en el mismo buque el piloto Esteban Gómez que sublevó a la tripulación, apresó al capitán Mezquita y dio la vuelta a España. Esta traición, que privaba a los expedicionarios de uno de sus buques y de una abundante provisión de víveres, estuvo a punto de frustrar la expedición.

Cuando el jefe expedicionario volvió al lugar en que debía reunirse toda la escuadra, experimentó la más desagradable sorpresa al ver que no se hallaba allí la nave que mandaba el capitán Mezquita. Magallanes temiendo que la nave hubiera naufragado en el reconocimiento de los canales redobló su actividad para buscar la nave perdida en los canales inmediatos. Sólo después de algunos días, cuando había desaparecido toda esperanza de hallar a sus compañeros, resolvió Magallanes alejarse de aquellos lugares. Aun entonces, hizo poner señales en algunos puntos de la costa y dejó una marmita con una carta en que indicaba el rumbo que iba a tomar para que pudiera seguirlo la nave San Antonio.

La exploración de las tierras vecinas al estrecho no ofrecía ningún interés para Magallanes que sólo buscaba allí el paso para llegar a los mares de la India. Por otra parte, aquella región dominada por el frío no valía la pena de detener en su camino a los navegantes que iban en busca de las islas más ricas del mundo. Pero Magallanes, aun sin detenerse, se formaba un concepto cabal de las tierras que divisaba. Para él, la costa que tenía al norte era la extremidad austral del continente americano. La región del sur, que Magallanes denominó Tierra del Fuego, por las muchas fogatas que allí encendían nativos que la poblaban, debía de ser una gran isla. Sin detenerse con las tres naves que formaban su escuadrilla, continuó resueltamente su navegación por el angosto canal que se abría con dirección al noroeste.

El 27 de noviembre de 1520 entraba, por fin, Magallanes en el océano Pacífico, como el mismo bautizó.3 Allí se terminó la primera exploración europea de aquella parte de Chile.

Magallanes fue asesinado el 27 de abril de 1521 en una demostración de poder con solo algunos soldados para doblegar a una tribu de aborígenes que no aceptaba al rey de España como amo y señor de esas tierras, en la isla Mactán, en las Filipinas.

Juan Sebastián de Elcano tomó el mando de la nave Victoria, luego de que la Concepción hiciera aguas y se hundiera, continuando el viaje con sólo dos naves hacia las Molucas. Luego la Trinidad, por su mal estado, tuvo que quedarse con 53 tripulantes en Tidore. Sólo regresó a España el Victoria, al mando de Juan Sebastián de Elcano con 18 hombres incluido Antonio Pigafetta. Recalaron en San Lúcar, Sevilla, el 6 de septiembre de 1522. Fueron los primeros en circunnavegar la Tierra.

Es interesante consignar que la expedición, a pesar de haber perdido 3 naves y de haber desertado una cuarta, tuvo un éxito económico importante. Sólo con las especias que la Victoria transportó desde las Molucas a España se cubrieron todos los costos y se obtuvo utilidad.

Primeros viajes

1.- Carlos V ordenó alistar la segunda Armada de las Molucas la que zarpó del puerto La Coruña el 24 de julio de 1525 al mando de Francisco García Jofré de Loayza. Esta Armada era mayor en calidad y número de naves que la de Magallanes. Arribó a la entrada oriental del estrecho el 24 de enero de 1526. Fueron los primeros europeos en divisar a los indígenas canoeros que habitaban las islas del estrecho, aunque no tomaron contacto directo con ellos. Las naves salieron al océano Pacífico el 26 de mayo de 1526.

2.- Simón de Alcazaba y Sotomayor, noble lusitano organizó una expedición con la que llegó a la entrada oriental del estrecho el 17 de enero de 1535. Ingresó al estrecho pero volvió a salir por donde mismo el 9 de febrero sin haberlo cruzado.

3.- En septiembre de 1537 el genovés León Pancaldo, marinero de la expedición de Magallanes, equipó una nave con la que pensaba llegar a Perú. Ingresó al estrecho meses después pero no logró cruzarlo, regresando al poco tiempo al Atlántico.

4.- La quinta expedición al estrecho estuvo comandada por Francisco de Ribera y por Alonso de Camargo, los que llegaron a la boca oriental el 20 de enero de 1540. Una de las naves al mando de Camargo logró cruzarlo y llegó hasta el Perú. El 29 de enero de 1540 una tormenta arrojó a la nave insignia contra la costa cercana a bahía Posesión, en el accidente murieron varios tripulantes entre ellos Francisco de Ribera. Los tripulantes náufragos que se salvaron fueron 192. Estos quedaron en espera de que los fueran a rescatar, rescate que nunca se efectuó y que con el correr de los años dio nacimiento a la leyenda de la ciudad de los Césares.

Con esta expedición terminó el ciclo inicial. En estas cinco expediciones participaron 17 naves de las cuales sólo 8 consiguieron navegarlo en su totalidad, las otras naufragaron, desertaron o fueron repelidas hacia el Atlántico por los permanentes vientos del SW que soplan en su boca oriental. Lo anterior sirvió para propagar la fama de lo peligroso que era su navegación.

Viajes de reconocimiento

  1. A fines de octubre de 1553 zarpó desde la ciudad chilena de Valdivia la expedición de Francisco de Ulloa y Francisco Cortés Ojea, ordenada por el Gobernador de Chile Pedro de Valdivia. Esta fue la primera expedición que recaló al estrecho por su boca occidental, acontecimiento que sucedió en enero de 1554. Las naves navegaron aproximadamente 90 millas dentro del estrecho desde donde regresaron al norte debido al mal estado de las embarcaciones y antes que los tomaron los malos tiempos.
  2. En 1557, el Gobernador de Chile García Hurtado de Mendoza ordenó armar una expedición la que puso bajo el mando de Juan Fernández Ladrillero quien zarpó desde Valdivia con dos naves el 17 de noviembre de 1557. Sólo una llegó al estrecho a fines de julio de 1558. Ladrillero efectuó una prolija exploración del estrecho, dejando una clarísima y útil bitácora de estos reconocimientos. Fue el primero en tomar contacto y describir a los indígenas con los que se encontró durante sus navegaciones. El 9 de agosto de 1558 tomó posesión del estrecho y sus tierras en nombre del Rey de España y del Gobernador de Chile, al lugar se le llamó Posesión. Fue el primer navegante en recorrerlo en ambos sentidos regresando al norte en marzo de 1559 por su boca occidental.
  3. El 21 de agosto de 1578 el marino inglés Francis Drake con patente de corso otorgada por la reina de Inglaterra llegó al estrecho y lo cruzó de este a oeste en tan sólo 16 días. Tuvo un encuentro con los indígenas kawésqar que terminó con la muerte de varios de ellos.
  4. El virrey del Perú, Francisco Toledo, alarmado por las correrías de Drake, organizó una escuadrilla para lo cual compró dos naves las que puso bajo el mando de Pedro Sarmiento de Gamboa y de Juan de Villalobos. Las naves zarparon del puerto de Callao el 11 de octubre de 1579 y recalaron a la boca occidental del estrecho el 21 de enero de 1580. Sarmiento rebautizó el estrecho como estrecho de la Madre de Dios. Tuvo el primer encuentro del hombre blanco con los selknam de la Tierra del Fuego. Salió por la boca oriental el 24 de febrero de 1580 en dirección a España llevando a bordo tres aborígenes a los que bautizó como Felipe, Francisco y Juan. En cuanto llegó a España dio cuenta al rey Felipe II del cumplimiento de su misión y recomendó poblar y fortificar el estrecho.
  5. Felipe II aprobó la proposición de Sarmiento por lo que dispuso organizar una expedición para fortificar y poblar el estrecho. Nombró a Diego Flores de Valdés general de la flota y a Pedro Sarmiento de Gamboa como gobernador del estrecho. La gran flota zarpó de Sanlúcar de Barrameda el 27 de septiembre de 1581, estaba compuesta por 23 navíos y casi 2.000 personas de las cuales 350 iban como futuros pobladores y 400 soldados para la defensa de los fuertes que se construirían. De esta flota sólo 5 naves llegaron a la boca oriental del estrecho el 1 de febrero de 1584 al mando de Sarmiento y con alrededor de 300 personas entre hombres y mujeres. El 11 de febrero de 1584, Sarmiento fundó la Ciudad del Nombre de Jesús y luego con 94 hombres marchó por el costado del estrecho hasta que el 25 de marzo del mismo año, en bahía San Blas, fundó el asentamiento Rey don Felipe. El 26 de mayo de 1584, Sarmiento zarpó a Brasil a buscar refuerzos, en tierra quedaron alrededor de 300 personas en las dos ciudades. De todos ellos se conoce que sólo sobrevivió Tomé Hernández, rescatado por Thomas Cavendish, por quien pudo conocerse lo sucedido en “Nombre de Jesús”. En “Rey Don Felipe”, los corsarios ingleses sólo encontraron cadáveres.
  6. Las expediciones que siguieron a las de Ladrillero y Pedro Sarmiento no pueden equipararse con los viajes de reconocimiento efectuados por estos dos brillantes exploradores, sólo quedarán como meros estudios geográficos o náuticos, pero no como las increíbles y fructíferas expediciones de estos dos grandes navegantes. Las recomendaciones de Sarmiento y Ladrillero para navegar el estrecho son aún aplicables.

Los corsarios ingleses

Inglaterra hasta ese momento un reino secundario dentro del contexto europeo, comenzaba a fines del siglo XVI a emerger como una potencia capaz de disputarle a España las riquezas del nuevo mundo, para ello favoreció a los corsarios, marinos que con licencia real atacaban las naves y comercio español. El más conocido de ellos fue Francis Drake, cuyo ejemplo motivó a los que siguieron su misma huella:

1.- Thomas Cavendish, ingresó al estrecho el 6 de febrero de 1587. Al observar fuego en la costa, envió a investigar encontrando a 3 hombres que le dijeron ser parte de un grupo de 18 sobrevivientes de las ciudades fundadas por Sarmiento. Se les ofreció evacuarlos, pero sólo uno aceptó, Tomé Hernández, gracias al cual se pudo conocer lo sucedido en las malogradas ciudades. Cavendish ubicó y visitó los restos de Ciudad don Felipe, dándole a la bahía el nombre de Puerto del Hambre.

2.- Andrew Merrick y John Childley, navegantes ingleses, organizaron una expedición de 5 naves, de las cuales sólo una logró ingresar en el estrecho, el 1 de enero de 1590. Rescató a otro sobreviviente de las colonias de Sarmiento, llamado Hernando. Lamentablemente, murieron antes de desembarcar en Cherburgo casi todos los hombres a bordo (excepto 6), incluidos Merrick, Childley y el español. La historia de éste último, sólo se conoce gracias a William Magoths, quien fue uno de los sobrevivientes.

3.- En 1592 nuevamente Thomas Cavendish armó una expedición que ingresó al estrecho el 8 de abril de 1592.

4.- Finalmente en 1594 el marino inglés Richard Hawkins recaló al estrecho en enero de 1594. Con este viaje se puso fin a la visita de corsarios ingleses al estrecho.

A fines del siglo XVI los holandeses también se lanzaron a la conquista de un imperio colonial, dando inicio a sus viajes al estrecho.

  • La compañía de Jacob Mahu y Simón de Cordes equiparon una expedición que zarpando del puerto holandés de Goeree recaló al estrecho el 6 de abril de 1599. Levantaron la primera carta de navegación del estrecho y un derrotero con una enorme cantidad de información.
  • A los pocos meses de haber zarpado la expedición anterior, la siguió la expedición al mando del almirante Oliverio van Noort que entró al estrecho el 24 de noviembre de 1599.
  • Varios años después, la expedición al mando del almirante Joris van Spielbergen recaló en el estrecho en abril de 1614. Esta fue la última expedición holandesa al estrecho.

En estos viajes, los marinos holandeses efectuaron un trabajo de levantamientos hidrográficos tan prolijo, que contribuyó positivamente en el conocimiento geográfico del estrecho ya que los cartógrafos holandeses, los mejores de Europa en esa época, editaron cartas y derroteros que sirvieron a los marinos de todas las naciones durante los siguientes dos siglos.

Incursiones del siglo XVII

1.- En febrero de 1619 los hermanos Bartolomé y Gonzalo García de Nodal ingresaron al estrecho por su boca occidental luego de haber cruzado, por la recién descubierta ruta del cabo de Hornos, desde el océano Atlántico al Pacífico. Fueron los primeros en circunnavegar la isla Grande de Tierra del Fuego. Cabe hacer notar que pasarían 150 años para que otra nave española surcara el estrecho. Las dificultades de su navegación, las fuertes corrientes en las angosturas y los permanentes temporales de viento hicieron que las otras naciones europeas también perdieran interés en su navegación y prefirieran la ruta del cabo para sus navegaciones.

2.- El 20 de octubre de 1670 ingresó al estrecho John Narborough. El interés de este viaje fue efectuar levantamientos hidrográficos.

3.- En 1670 y 1687 los marinos apellidados Wood y Marcerti efectuaron viajes al estrecho. Estos eran filibusteros y contrabandistas.

4.- En 1689 llegó al estrecho el capitán John Strong. En su viaje recolectó plantas nativas que dieron inicio a la colección botánica del Museo Británico.

5.- En 1696 navegó el estrecho el filibustero francés monsieur de Gennes.

6.- El 24 de junio de 1699 ingresaron al estrecho las naves de la expedición de Jacques Beauchesne-Gouin.

Incursiones del siglo XVIII

1.- En 1706 Joseph Danycan comerciante francés entró al estrecho y a los 8 días regresó al Atlántico porque de los 198 tripulantes, 170 estaban enfermos por el escorbuto.

2.- En 1708 el capitán inglés Woodes Rogers navegó el estrecho tomando posesión de este.

3.- En 1713 un capitán francés de apellido Marcant ingresó al estrecho.

4.- En 1719 el marino inglés John Clipperton permaneció tres o cuatro meses en el estrecho efectuando reconocimientos hidrográficos. Después de este viaje el estrecho fue olvidado por los navegantes por aproximadamente medio siglo.

5.- En 1764 John Byron, marino inglés, puso fin al olvido del estrecho iniciando un período de fructíferas expediciones científicas de varios países europeos impulsados por el interés en desarrollar las ciencias naturales. Byron ingresó al estrecho el 16 de diciembre de 1764. En su informe al almirantazgo recomendaba el empleo de la ruta del estrecho como vía entre los dos océanos, fue el primer navegante en proponerla desde su descubrimiento.

6.- En 1765 ingresó al estrecho el experimentado marino francés Louis Antoine de Bougainville. Durante dos semanas recopiló madera que llevó a la colonia francesa de las islas Malvinas.

7.- El 17 de diciembre de 1766 recalaron al estrecho los capitanes ingleses Samuel Wallis y Phillip Carteret para continuar los estudios hidrográficos.

8.- En diciembre de 1767, Bouganville, desde las islas Malvinas, regresó al estrecho. Al igual que Byron recomendó la ruta del estrecho por sobre la del cabo de Hornos para la navegación transoceánica.

9.- En febrero de 1769 ingresó al estrecho el teniente Manuel Pando con dos naves españolas, siendo estas las primeras en hacerlo en los últimos 150 años. Su objetivo era que religiosos de a bordo realizaran misiones de evangelización entre los indígenas.

10.- El 22 de diciembre de 1785 recaló en el estrecho la expedición del destacado marino y geógrafo español Antonio Córdoba Lazo de la Vega, permaneciendo en la zona por 3 meses realizando trabajos hidrográficos. También hizo observaciones respecto a los recursos naturales y a los habitantes kawésqar y tehuelches, con los cuales tomó contacto.

11.- El 19 de diciembre de 1788, Antonio de Córdoba regresó al estrecho con una nueva expedición hidrográfica. En su informe recomendaba la vía del cabo de Hornos por sobre la del estrecho debido a su mal clima.

Incursiones del siglo XIX

1.- Desde la expedición de Alonso de Córdoba ningún barco navegó el estrecho hasta aproximadamente 1825 en que llegaron en busca de refugio y descanso barcos balleneros, foqueros y loberos procedentes de la Antártida, la mayoría de nacionalidad norteamericana e inglesa. Estos comenzaron a navegar prácticamente toda la región que rodea el estrecho transformándose en expertos prácticos de los canales magallánicos. Cuando llegaron las expediciones de Phillip Parker King y de Robert Fitz Roy les sirvieron de valiosos informantes en sus tareas, incluso los ingleses contrataron a algunos capitanes como pilotos de sus naves.

2.- Al fin de la segunda década de este siglo, Inglaterra surgió como la nación con más poder político y económico de Europa, transformándose en la gran potencia colonizadora.

En 1825 Inglaterra planificó efectuar el reconocimiento de América austral, centrado en la región del estrecho de Magallanes y canales adyacentes. Para ello organizó una expedición que se dedicaría durante varios años a la tarea de hacer levantamientos hidrográficos de la región. El Almirantazgo designó como jefe de esta expedición al comandante Phillip Parker King, marino de amplio prestigio y experto hidrógrafo. Puso bajo su mando dos naves y a un selecto grupo de oficiales navales y hombres de ciencia. La escuadrilla efectuó 4 campañas entre los años 1826 y 1830 teniendo como base de aprovisionamiento y descanso Brasil. A partir de esta memorable campaña, la cartografía del estrecho y de la zona de los canales patagónicos chilenos experimentó un gigantesco progreso. Las campañas fueron:

  • Primera campaña: diciembre de 1826 a marzo de 1827.
  • Segunda campaña: enero a agosto de 1828.
  • Tercera campaña: abril a julio de 1829.
  • Cuarta campaña: abril a mayo de 1830.

3.- En 1834 el Almirantazgo Británico envió una nueva expedición hidrográfica, esta vez al mando del capitán Robert Fitz Roy. Permaneció en el estrecho desde enero de 1834 hasta el 10 de junio del mismo año, fecha en que inició el regreso a su patria.

4.- El 12 de diciembre de 1837 arribó al estrecho una expedición francesa al mando de Jules Dumont D’Urville. Esta expedición era sólo un tránsito por el estrecho ya que su misión era explorar los mares y tierras antárticas, pero en todo caso efectuaron reconocimientos y observaciones sobre la naturaleza, recursos naturales y clima de la zona y levantamiento de algunos lugares del estrecho.

5.- El 14 de septiembre de 1840 los vapores a rueda, Chile y Perú ingresaron al estrecho por su boca oriental, convirtiéndose en las primeras naves a vapor en navegarlo. Esta naves, de 700 toneladas de registro cada una, pertenecían a «The Pacific Steam Navigation Company».

6.- Chile, obtenida su independencia de España, inicialmente tuvo que preocuparse de otros asuntos prioritarios hasta que una vez que se hubo organizado, a fines de la década de 1830, pudo comenzar la incorporación de territorios patagónicos y australes. Para ello el Presidente de la República, general don Manuel Bulnes Prieto, en 1841, ordenó al intendente de Chiloé, Domingo Espiñeira, que construyera y enviara una nave que tomara posesión del estrecho y sus territorios. Espiñeira construyó en Ancud una goleta, la Ancud, que puso al mando del capitán de fragata de la Armada de Chile, John Williams, quien había cambiado su nombre y apellido ingleses por la versión españolizada de Juan Guillermos. La nave zarpó el 22 de mayo de 1843 desde Ancud y fondeó en el estrecho, en Puerto del Hambre, el 21 de septiembre del mismo año. El mismo día, en la Punta Santa Ana, Williams procedió a efectuar la toma de posesión del estrecho de Magallanes y territorios adyacentes a nombre del Gobierno de Chile, con las formalidades de la época. Efectuada esta ceremonia, recorrió la costa en búsqueda del lugar más apropiado para establecer un fuerte en el que dejaría al personal designado, finalmente el 12 de octubre regresó a la bahía San Juan y decidió fundarlo en la misma punta Santa Ana donde había sido la toma de posesión. El 30 de octubre el fuerte, bautizado como Fuerte Bulnes, estuvo listo para ser habitado. Hasta el 11 de noviembre se aprovisionó y ese día Williams lo entregó oficialmente al teniente de artillería Manuel González Hidalgo, investido como gobernador y al mando de dos suboficiales, cinco soldados, dos mujeres y el piloto Jorge Mabón. Williams emprendió el regreso a Ancud el 15 de noviembre recalando a ese puerto el 5 de diciembre de 1843.

7- En 1847 asumió como gobernador el sargento mayor José de los Santos Mardones quien decidió cambiar de ubicación el fuerte, pues donde estaba carecía de recursos fundamentales para la colonización, falta de pastos y terrenos apropiados para sembrar. Mardones ubicó un nuevo lugar más al norte, en las márgenes del río del Carbón, lugar que se llamaba Punta de Arena. Pasado el invierno de 1848, Mardones empezó a enviar a los primeros pobladores hacia ese lugar. En octubre ya había bastantes pobladores que trabajaban en la construcción de las habitaciones para albergar a los colones de Fuerte Bulnes. Y el 18 de diciembre de 1848 el gobernador se instaló formalmente en su nueva ubicación; a mediados de 1849 la colonia tenía unas 130 personas.

8.- En 1866 y 1869 el capitán de la marina inglesa Richard C. Mayne efectuó trabajos hidrográficos en el estrecho.

9.- A partir de 1874, la Armada de Chile comenzó a navegar en la zona del estrecho, esto debido a la creación de la Oficina Hidrográfica de la Marina Nacional el 1 de mayo de 1874. El trabajo se inició con el envío de una expedición al mando del comandante Enrique Simpson. La Armada de Chile desde esa fecha no ha cesado de estar presente en el estrecho hasta el presente.

 

Deja un comentario

You must be logged in to post a comment.